17.11.09

Sobre la Sangre Antigua

SOBRE LA SANGRE ANTIGUA
SUL SANGUE ANTICO
por María Alicia Cavagnaro, poemas,
Carrillón Ediciones

María Alicia Cavagnaro es Profesora en Letras (UBA), ejerció la docencia en cátedras de Castellano y Literatura, y dirige la revista de artes y letras Ser en la Cultura. En este libro bilingüe, desde el epígrafe nos advierte: Doy mi sangre a cada palabra, / el corazón a todos los recuerdos. Por lo tanto, a través de él y teniendo en cuenta título y fotografías familiares que ilustran tapa y contratapa, queda confirmada la dirección de sentido que llevarán los veintiocho poemas que lo integran (cada uno con la respectiva traducción de Gloria Estela Hevia al idioma italiano).

En sus versos la escritora se reconoce como Un ser particular / poblado de vivencias. Reconoce su alma: Es la inseparable partícula de mi misma. No obstante, a la vez, siente profundamente la herencia que fundaron sus ancestros mediante la continuidad de la sangre. Por eso, aunque el viento arrasa y Las ramas luchan contra el tiempo inmóvil, persiste en el empeño: Recoges las letras de cada palabra. Sucede, pues, que Este amor cargado de nostalgia / se descuelga en gritos. / Furioso como la tempestad...

Cómo abstraerse de la nostalgia frente a la evocación: El abuelo Luigi siempre juntaba flores de nomeolvides. (...) Miraba el horizonte, / leyendo en esa línea infinita, su destino. / Buscaba el mar detrás de la llanura inmensa. Cómo ignorar la añoranza de los antepasados, esos Luceros peregrinos. Luceros de un universo íntimo, / guardianes de la luz. Entonces, cuando la autora, expedicionaria en busca de la Geografía de la sangre, logra aprehender el lugar de origen, declara: Génova mía ahora. / Te poseo / para evitar el olvido. De allí que en el poema último concluya expresando: Y todo vuelve a renacer, / a completarse.


Así, entre perplejidades y magnolias, entre vehemencia y plenitud, se desarrollan los poemas de este libro con el que, tal como María Granata señala en el prólogo, ‘María Alicia Cavagnaro, desde su miedo de “cavar la originalidad del paraíso”, llega a nosotros con esa autenticidad conmovedora del poeta inmerso en sus sentires, sin resistirse cuando la vida lo traspasa y lo colma de revelaciones.’


por Lina Caffarello
Para la revista de literatura "Tamaño Oficio" N° 33
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Revistas poéticas andaluzas

“Y los gitanos del agua,
levantan, por distraerse,
glorietas de caracolas
y ramas de pino verde.”
Federico García Lorca.

-Litoral, nº 1, 1926-

65 AÑOS DE LA PUBLICACIÓN DE "LITORAL" EN MÉXICO
Por Francisco Arias Solís

Andalucía ha sido cuna fecunda de escritores y poetas y sigue siendo centro propicio para la celebración de tertulias y para la edición de revistas poéticas. Es un hecho evidente que la poesía española del siglo XX tiene nombre andaluz hasta nuestra última hora, si se tiene en cuenta la influencia que siguen ejerciendo en las nuevas generaciones Antonio Machado, Juan Ramón Jiménez o los poetas andaluces de la generación del 27: Federico García Lorca, Alberti, Cernuda, Prados, Altolaguirre, Aleixandre, Fernando Villalón, José María Hinojosa, Juan Rejano...

Muchos piensan que las revistas poéticas surgen del impulso creador, alentado por la necesidad de comunicación. Otros creen que nacen fatalmente, porque sí. Las revistas poéticas aparecen por toda la geografía andaluza, algunas aparecen y desaparecen casi simultáneamente. Pero si se quiere conocer las características de las corrientes literarias del siglo XX, resulta imprescindible el estudio de las numerosas revistas poéticas que han proliferado en Andalucía.

En noviembre de 1926, nace en Málaga, Litoral, dirigida por Emilio Prados y Manuel Altolaguirre. Más tarde se incorpora a la dirección José María Hinojosa. En su primer número colaboraron: García Lorca, Alberti, Prados, Hinojosa, Bergamín, Jorge Guillén, Gerardo Diego y Benjamín Jarnés. La presencia de los poetas de la generación del 27 en Litoral fue constante y unánime. Además de los citados colaboraron en Litoral: Cernuda, Altolaguirre, Moreno Villa, Aleixandre, Pedro Garfias, Espina Rogelio Buendía, Adriano del Valle...

En la primera etapa de Litoral, ven la luz nueve números entre los que destaca el número triple dedicado a Góngora que es admirable. En 1944, Litoral se publica en México y con Emilio Prados y Manuel Altolaguirre intervinieron José Moreno Villa, Francisco Giner de los Ríos y Juan Rejano. En 1968, Litoral inicia su tercera época, junto al mismo Mediterráneo que la vio nacer.

En 1918 había aparecido en Sevilla, Grecia, revista poética en la que tuvo lugar el nacimiento del ultraísmo. Su fundador fue Isaac del Vando-Villar. Con él dirigió la revista Adriano del Valle. Siete años después, nace en Sevilla, Mediodía, que no es órgano conductor de ningún movimiento determinado. El grupo fundador estaba formado por Eduardo Llosent, Rafael Porlán, Alejandro Collantes, Joaquín Romero Murube y Manuel Halcón.

Isla es la primera revista poética gaditana del siglo XX –nació en Cádiz el año 1932 y murió en Jerez en 1940-. Su fundador fue Pedro Pérez-Clotet. Isla es uno de los órganos de expresión de mayor alcance literario y proyección social de los nacidos en la provincia de Cádiz. Entre sus colaboradores se encuentran: Aleixandre, Prados, Villalón, Miguel Hernández, Jorge Guillén, Gerardo Diego, Vicente Carrasco, Dionisio Ridruejo, Pemán, Luis Rosales, Muñoz Rojas, Carmen Conde, Adriano del Valle...

En junio de 1936, nace en Jeréz, Cauces. El grupo fundador estuvo integrado por José Hernández Rubio y por los hermanos Francisco y Pedro Montero Calvache. Lorca, Pérez-Clotet, Pemán y Julián Permatín son los colaboradores del primer número.

En enero de 1951 aparece en Cádiz, Platero, segunda época de la revista El Parnaso. El último número de Platero se publica en 1954. Entre sus colaboradores citamos: Juan Ramón Jiménez, Alberti, Aleixandre, Cela, Carlos Edmundo de Ory, Gerardo Diego, Luis Rosales, Muñoz Rojas, Bousoño, Celaya, Blas de Otero, Aquilino Duque, José Luis Cano y Fernando Quiñónez.

La huella de Andalucía es más profunda en la poesía que en cualquier otro género literario. Han sido poetas andaluces los que han sentado la base de un lenguaje poético nuevo. Y como dijo Federico: “El poeta comprende / todo lo incomprensible, / y a cosas que se odian, / él, amigas las llama”.

Fuente: http://www.canasanta.com/
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31.10.09

Kaatmandú

Se ha volado Katmandú. Sus pueblos
como cofres
demasiado abstractos para la tierra
y sus hombres,
piedras de otra intemperie.

Ya pasó todo el tiempo.
El sol y la luna
cuelgan sordomudos;
ya no vuelven las calles
y los cuervos aúllan en los árboles
por el mundo raído.

Un mendigo repta:
llega tarde a su desaparición.

Mañana,
desde el cielo cerrado,
tal vez lluevan
montañas.

de Leopoldo Castilla, Salta, Argentina
De su libro "Bambú".
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29.10.09

Reflejos

El sol en la tarde de noviembre
se astilla
sobre las aguas agitadas del río

Burbujas de luz moviéndose veloces
demasiado veloces
Disparando claridades dispersas
para mi retina cansada

Reflejos…
nada más que eso

Voces, risas, rostros deshilachados
fragmentos de palabras sin sentido

Reflejos…

La realidad es otra cosa

Un acto fallido de la suerte
Esa broma pesada
que nunca podremos aceptar

de Francisco Chiroleu, Rosario, Santa Fe, Arg.
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21.10.09

El fuego

"Haya luz, y hubo luz" -dijo Dios-

Una piedra sola,
sólo un alma,
achicó la distancia
con trazo primigenio.
La hizo suya.

"He aquí tu universo" -dijo la piedra-

Frotar y frotar
piedra contra piedra.

de Sonia Sívori, Buenos Aires, Arg.
Publicado en "Tamaño Oficio", Nº 33.
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La piedra

Tomo esta piedra
la palpo, la sopeso,
la alzo y la imagino volar.
Si fuera geólogo la llamaría: roca
y sabría su origen, composición,
uso y hasta nombre científico,
pero no lo soy.
Por eso, simplemente: una piedra,
recogida del borde de un camino,
extraída del medio de una calle.
Si la guardo
nadie se ocupará de mí
y todos me seguirán llamando Miguel, Juan, Pedrito, o María
en Honduras,
y Yasser, Hanni, Ahmad, o Murad
en Palestina.
Pero, si la lanzo
a soldados y policías represores
entonces
algunos me llamarán: terrorista.

de Miguel Crispín Sotomayor, La Habana, Cuba
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16.10.09

Breve historia del hombre alto

Hubo una vez un hombre tan pero tan alto, que con sólo ponerse de pie, abrir los ojos y mirar hacia adelante, era capaz de leer las verdades escritas en las nubes. La gente común admiraba su enorme altura. Él, en cambio, renegando abiertamente de su don, profesó toda su vida una melancólica envidia hacia los hombres bajos. Nunca se resignó a su triste suerte de poder descifrar verdades allí donde los otros, plácidos y felices, veían solamente una nube.

de Alfredo Di Bernardo, Santa Fe, Arg.
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10.10.09

Ofrecimiento

Me ofrecía una soga
dos puñales
el borde de un papel o una sonrisa

abrazo entre el murmullo cotidiano.

Dueño de la cadencia
del espacio
equidistante entre el destino
y el deseo.

Me ofrecía sus dudas
su rebelión azul.

La luz ya parpadeaba
en el hueco en el labio

en la espiral salada
donde duermen los peces.

Me ofrecía una soga
dos puñales
el borde de un papel o una sonrisa
sin saber que la noche
se transformó en ritual
para escribir un sueño.

de Silsh (Silvia Spinazzola), Buenos Aires, Arg.
http://www.silsh.com.ar
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6.10.09

Tarde de invierno en el este de Francia

Es invierno, lo sé por tus ojos tristes
que me asaltan en cada poza del agua
y en la llamarada del mate
en mi lengua sudamericana.
El viento alza su voz anchurosa:
llama, nombra, manda,
con la claridad del diamante
y la potencia del timbal que se esconde
en la orquesta visible del alba
y ya nadie ve entonces
la nieve cayendo en orlas castañas
sólo yo diviso tus ojos tristes
y sé que es invierno y que llueve
sobre la campiña blanqueada.

de Carlos Aránguiz Zúñiga, Antofagasta, Chile
De su libro de poemas "Piel de Naufragios".
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Hilvano...

Hilvano ficticios cascabeles
en puertas
que no se abrirán nunca,
me brindo la ternura
de tus modos
y ocurre que hasta el ínfimo
sonido perceptible
se suma a mi llamado.

de Marcela Borgnia, Moreno -pcia.Bs.As.-, Arg.
De su poemario "De la sombra".
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30.9.09

Gotean rayos de sol

Detrás de las colinas
cubiertas de árboles,
frágiles rayos de sol
gotean a través
de la fronda.
Pintan sus líneas.

No te gusta
el fulgor,
no te hallarías
bajo un cielo diáfano y azul.
Es mejor
la tenue claridad.
Dentro de tu pecho
una perpetua luz
desborda.
Tu cara brilla
y un frágil haz de sol
será más que suficiente
para ti.

de Koichi Yakushigawa, Kioto, Japón
De su libro "Hablándole al Buddha de piedra".
(El presente poema fue traducido conjuntamente por el autor y Lina Caffarello).
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27.9.09

Casi gotas de rocío

tiemblan

(acaso
se evocan

se invocan)

balbuceos

como si quisieran

pronunciar
lo inefable

de Cristina Berbari, Buenos Aires, Arg.
De "Rosas en vuelo", edición bilingüe, Generación 2000 -gente de arte-.
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22.9.09

Ceremonia Celta

Cantan,
y su canto brama;
vocalizan conjuros y victorias.
Brama el bosque en la neblina.

Ríen,
y sus dientes de mora
intimidan a elfos y a fantasmas.
Crujen los ojos, las quijadas.

Danzan,
desnudos y azules,
y en la danza más temible
fulguran las espadas, azules y desnudas.

Cantan, ríen, danzan:
convocan a los dioses

y el viento derrota al enemigo.

de Lina Caffarello, Buenos Aires, Arg.
De la plaquette "Trilogía Celta".
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15.9.09

Donde los álamos profesan

Providencias amarillas
sobrevuelan laberintos
desde el sol que hay en tu centro
hacia el Ser Verdadero
donde una máscara se vuelve transparente
donde los álamos más verdes profesan
donde el manantial primero, clama.

Como recorre el silencio una escultura.
Como el lienzo percibe
su pincelada conclusiva.

de Mirta Cevasco, Buenos Aires, Arg.
De su libro "Señales".
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Permanencia

Permanezco,
- soy más que las horas despeñadas
en su osario de ceniza -.
Como un nombre escrito
sobre todos los comienzos.

Y me creo inmortal por un instante.
Agua que pinta los paisajes para siempre,
fuego que arde en las corolas lapidadas,
en el beso traspasado por la sombra...

Pienso en la noche,
en sus lóbregas flechas
que surcan el espacio amenazante,
donde las flores
son piedras oscuras que huelen a silencio,
a consumación.

Y resisto en la luz
con los rostros resplandecientes...

Persisto,
en el fragmento de tiempo en que transcurro,
como relámpago inmóvil,
como luz que reflorece en todas las miradas.
En un cuerpo vehemente
que nunca tuvo historia,
que pregunta por sí mismo
sin conocer las respuestas...

Echando al fuego todas las palabras,
abandonando todo pensamiento,
sin tropezar con un solo recuerdo...

Y me quedo
en un lugar inhóspito de la memoria,
en un instante del –no tiempo-...

En el presente absoluto.

de Héctor Rico, Buenos Aires/Córdoba, Arg.
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